Por
Jaume de Marcos Andreu (1)
El movimiento Unitario Universalista es un conjunto de grupos,
tradiciones y prácticas, cuyos orígenes se remontan
al ala más radical de la Reforma y que afirma la libertad
de todo ser humano de investigar y decidir sobre sus creencias
religiosas. Desde el respeto a todas las culturas y tradiciones,
afirma que ninguna religión o filosofía tiene el
monopolio de la Verdad y que la respuesta última acerca
de Dios, el Universo, la muerte y el sentido de la existencia
es un misterio que no puede encerrarse en un credo o unos dogmas
que deban creerse de forma ciega o sometiéndose a una autoridad
externa.
El enfoque Unitario Universalista afirma la libertad y dignidad
individual, la capacidad racional del ser humano, y el fomento
y celebración de la diversidad de creencias y opiniones,
como elementos básicos y fundamentales para crecer espiritualmente
y vivir una vida más enriquecedora y llena de sentido.
Los Unitarios Universalistas nos guiamos por nuestra propia experiencia
y nuestra razón, por las mejores enseñanzas de las
religiones y filosofías éticas de todas las culturas,
y por las ideas y los actos de hombres y mujeres nobles y sabios
de la Historia.
En una congregación Unitaria Universalista pueden encontrarse
personas muy diversas y con distintas creencias. Algunos Unitarios
Universalistas son cristianos liberales, otros son budistas y
practican el yoga o la meditación, otros son humanistas
y valoran la ciencia y la razón, otros buscan la armonía
con la Tierra y con los ciclos de la naturaleza.
El movimiento Unitario-Universalista actual es el resultado de
la fusión de dos denominaciones religiosas de origen cristiano
y protestante: las Iglesias Unitarias y la Iglesia Universalista.
A lo largo de los siglos, estas iglesias experimentaron importantes
variaciones en sus posiciones doctrinales y en su composición
social.
Al estallar la Reforma contra los abusos y la corrupción
vigentes entonces en Roma, numerosos intelectuales publicaron
sus propios puntos de vista acerca de la doctrina cristiana sin
esperar el beneplácito de la Santa Sede, dentro del espíritu
protestante de libre examen de la Biblia. Uno de ellos fue Miguel
Servet, el famoso médico y teólogo español.
En su libro De Trinitatis Erroribus ("Sobre los errores de
la Trinidad"), cuestionó la base bíblica y
racional de la doctrina trinitaria. Estas ideas se consolidaron
en su obra cumbre posterior, Christianismi Restitutio ("Restauración
del Cristianismo"). Sus opiniones heterodoxas y su libertad
de espíritu, que Servet defendió siempre con la
pluma y el diálogo frente al dogmatismo de católicos
y reformados, le convirtieron en un proscrito en toda Europa,
siendo perseguido tanto por la Inquisición como por el
reformador Calvino y sus partidarios, quienes le apresaron en
Ginebra y condenaron a morir en la hoguera (1553). Hoy en día,
las Iglesias Unitarias ven en Servet a su pionero y su primer
mártir.
La vida, obra y sacrificio de Servet sirvieron de guía
a muchos. Sebastian Castellio reprochó duramente a Calvino
su intolerancia y su fanatismo y proclamó la libertad de
conciencia en asuntos de fe. Por su parte, el italiano Fausto
Socino (Sozzini) desarrollaba una obra teológica en la
que tomaba a Cristo como modelo humano de vida y rechazaba el
dogma de su naturaleza divina (Socinianismo). Socino, perseguido
también por sus creencias, encontró refugio en Polonia,
donde se unió a otros reformadores liberales y antitrinitarios
de aquel país, en el grupo denominado Hermanos Polacos
(después aniquilado por la Contrarreforma Católica).
Otros humanistas italianos, como Bernardo Ochino y Giorgio Blandrata,
también defendían opiniones antitrinitarias.
Por influencia de Blandrata, médico de la corte de Transilvania,
el reformador Ferenc Dávid predicó el Cristianismo
Unitario en aquel territorio de habla húngara, dividido
hoy entre Rumania y Hungría. El príncipe Segismundo
de Transilvania, para evitar la discordia religiosa en sus tierras,
dictó el primer Edicto de Tolerancia religiosa en la historia
moderna de Europa en 1568. Tras la muerte de Segismundo, llegó
la Contrarreforma a Transilvania. Ferenc Dávid fue condenado
a cadena perpetua y murió en prisión en 1579, sin
que se conozcan las causas de su muerte ni el lugar donde fue
enterrado su cadáver, pero la Iglesia Unitaria que él
fundó ha logrado sobrevivir con grandes dificultades hasta
nuestros días en la región de habla húngara
de la actual Rumania.
En Inglaterra, el impulso religioso radical de la Reforma permaneció
entre los "Dissenters" (no conformistas), nombre que
englobaba a las Iglesias Libres opuestas a la hegemonía
de la Iglesia Anglicana. Algunos de ellos llegaron a conocer la
obra de los socinianos polacos y, bajo la influencia de la filosofía
empirista de Locke y de las corrientes librepensadoras y racionalistas
de la Ilustración, un número creciente de congregaciones
dissenters adoptaron la teología unitaria a lo largo del
siglo XVIII, encabezadas por la Essex Church fundada por Theophilus
Lindsey en Londres (1774). Una evolución similar se produjo
entre los protestantes que habían emigrado a Norteamérica
en busca de libertad religiosa, a cuyo frente estuvo W. E. Channing.
A ambos lados del Atlántico, las congregaciones unitarias
se organizaron como denominaciones independientes en 1825.
El 15 de julio de 1838, Ralph Waldo Emerson, que había
sido ministro Unitario en Boston, pronunció un discurso
en Harvard que resultaría decisivo para la historia del
Unitarismo. Influido por la filosofía romántica
alemana y el Hinduismo, Emerson proponía una vía
intuitiva a lo Trascendente, basada en la capacidad innata de
la conciencia individual, sin necesidad de milagros, jerarquías
religiosas ni mediaciones (Trascendentalismo). Theodore Parker
fue el gran renovador del Unitarismo norteamericano, siguiendo
las líneas definidas por Emerson, aunque sus contemporáneos
tardaron en aceptar sus propuestas avanzadas y renovadoras. Su
discurso fundamental es Lo transitorio y lo permanente del Cristianismo.
Fue líder del movimiento antiesclavista y gran defensor
de los derechos humanos. En Inglaterra, el pionero de la renovación
del Unitarismo fue James Martineau.
Superados los grandes debates teológicos de mediados del
XIX, los Unitarios de los países anglosajones entraron
en una fase de consolidación y expansión, así
como de aproximación a otras confesiones liberales. Tras
un largo proceso de acercamiento y diversos intentos fallidos
de colaboración estable con los Cuáqueros y otros
grupos liberales, la Asociación Unitaria Americana decidió
fusionarse con la Iglesia Universalista de América en 1961,
formando la Asociación Unitaria Universalista (UUA).
Tras la fusión del Unitarismo y del Universalismo (en
Estados Unidos) o la absorción del Universalismo en las
asociaciones Unitarias (en Inglaterra y Canadá), la situación
actual puede resumirse con la famosa frase: "el todo es más
que la suma de sus partes". En efecto, el movimiento Unitario
Universalista actual debe mucho a las iglesias de origen Protestante
que lo engendraron, pero ha sabido beber de lo mejor de ambas
fuentes para crear una nueva síntesis superior que va más
allá de las religiones tradicionales, con una visión
ética progresista avanzada, y una nueva forma, abierta,
pluralista y liberal, de entender la religión.
La revista norteamericana Newsweek, en un artículo dedicado
a las nuevas formas de espiritualidad de la década de los
90, hablaba del Unitarismo Universalista como una “religión
postmoderna” que, por su énfasis en la libertad individual
de elección, sus escasas exigencias doctrinales y disciplinarias
y su enfoque personalizado de la espiritualidad, sintonizaba especialmente
con el talante de las nuevas generaciones y le auguraba un rápido
crecimiento en los próximos años. El importante
crecimiento y expansión actual de la Asociación
Unitaria Universalista de Norteamérica, la constitución
del Consejo Internacional de Unitarios y Universalistas en 1995
como instancia supranacional de colaboración entre las
distintas iglesias y sociedades que se identifican como Unitarias
y/o Universalistas en distintos países del mundo, el surgimiento
de nuevos grupos Unitarios y Universalistas en países que
carecían de esta tradición, y su reaparición
allí donde habían sido suprimidos por la fuerza
de las armas y de la intolerancia religiosa en el pasado, son
indicios claros de una vitalidad renovada de este movimiento espiritual
liberal.
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(1) Jaume de Marcos es uno de los fundadores de la Sociedad Unitaria
Universalista de España (S.U.U.E.) en 2000. Nacido en 1961
en Barcelona, es Licenciado en Filología Anglogermánica
y trabaja como traductor de informática. Conoció
el Unitarismo en 1989 y lo reconoció de forma casi inmediata
como su “hogar espiritual”, ingresando como miembro
de la asociación de Unitarios Universalistas Europeos (European
Unitarian Universalists, EUU) al año siguiente. Desde entonces
ha participado de forma activa en el movimiento Unitario-Universalista
internacional. Ha recibido formación de Líder Laico
UU, reconocida por el Consejo Internacional de Unitarios y Universalistas
(ICUU), y ha representado a España como delegado en diversas
reuniones de este organismo. Actualmente, además de sus
labores de dirección del movimiento Unitario-Universalista
en España, es miembro de la Comisión para el Desarrollo
del Unitarismo Universalista en América Latina y colabora
habitualmente con diversas publicaciones y asociaciones ecuménicas
y de diálogo interreligioso.