Por Miguel Servet, extracto de Claudii Ptolemaei
Alexandrini Geographicae enarrationis libri octo, Lión,
1535
Contexto
En una época de creciente interés por el empirismo,
la popularidad de Ptolomeo había aumentado y Trechsel
le pidió a Miguel Servet que mejorara la obra del geógrafo
griego. Esto significaba que Miguel Servet (firmando como Michael
Villanovanus) sería el responsable de no sólo
traducir y corregir el texto sino también de crear secciones
nuevas que actualizaran la obra.
Miguel Servet decidió utilizar la edición
de Pirkheimer como base pero la comparó con las antiguas
ediciones griegas y latinas para poder crear un libro más
auténtico. Tituló su nueva edición como
Los ocho libros de la geografía de Claudio Ptolemeo de
Alejandría, ahora editados por primera vez según
la traducción de Bilabald Pirkhheimer y las primeras
versiones antiguas por Michael Villanovanus. Esta versión
era tan extensa y representaba una mejora tan importante respecto
a las obras anteriores que algunos aseguran que Miguel Servet
fue el padre de la geografía comparativa. Aunque se trata
probablemente de una exageración, la edición de
1536 se consideró la mejor interpretación de la
idea original de Ptolomeo y el más exhaustivo tratado
etnológico que nunca se había llevado a cabo.
Fue un gran trabajo al que dedicó cerca de dos años.
El libro entero incluía cincuenta mapas, todos ellos
acompañados de un resumen estadístico y un comentario
sobre la población, el clima y la industria de la región.
Miguel Servet conservó las anotaciones de Pirkheimer
que le parecieron apropiadas pero una inmensa mayoría
de los comentarios que aparecían era suyos.
España es vencida por la Galia en abundancia de vino,
trigo y carnes; pero la vence en la bondad y en el sabor de ellos.
Francia es fecunda en abundancia de lluvias; los españoles
usan mucho de aguas acanaladas, trayendo de muy lejos acequias
de los grandes ríos. España no está, como
Francia, fatigada por los vientos septentrionales y por los fríos,
por lo cual produce con mayor abundancia aceite, miel, azafrán,
rubia, minio, cochinilla, azúcar, esparto, romarino, limones,
alcaparras, dátiles, limas (mala y púnica) y otros
frutos aromáticos.
El temperamento de los españoles es más cálido
y más seco, y la color, obscura. El de los galos, más
frío, más húmedo; la carne blanda y la color
blanquecina. Es mayor la fecundidad para procrear de las mujeres
de los galos que la de las españolas.
Los galos están dotados de miembros corporales mayores;
los de los españoles son más duros; tienen delgadísimo
el cuerpo en la cintura. Los galos pugnan con mayor ferocidad
que arte, y llevan a la guerra más fiereza que consejo.
Los españoles, al contrario.
España ha sido siempre recomendada por la ligereza. de
sus caballos, a los cuales los jinetes, de armadura ligera, cabalgan
pulcramente con las piernas apretadas; dedicándose a los
ejercicios de lanza y a todos los actos militares con mayor frecuencia
que los galos; están, no obstante, los jinetes galos más
ricamente acorazados.
Los galos son más parlanchines; los españoles,
más taciturnos, pues aprendieron a disimular mejor. Los
galos son alegres, animados, inclinados a banquetes, y huyen profundamente
la hipocresía y la gravedad, que guardan los reconcentrados
españoles. Son, pues, los españoles en los banquetes
menos sociales, más ceremoniosos, afectando no sé
qué severidad, de la que los galos no cuidan.
Los galos beben puro; los españoles, diluido en mucha
agua.. Entre los galos, los forasteros son recibidos humanísimamente
en las hospederías (posadas); ningún oficio se les
niega; se les ofrece todo preparado para comer. Entre los españoles
se les recibe más dura e incivilmente; de suerte que, cansado
el viajero, por el camino, tiene que buscarse la comida de lugar
en lugar. Esto hace que los españoles no sean 'tan avezados
a viajar y no quieran gastarse la pecunia tan pródigamente;
ni son inclinados a prestar servicios, de tal manera, que ni a
un príncipe se digna ofrecérselos un rústico,
si no le da la gana.
El habla hispánica es más grave; la gálica,
más suave. Entre los españoles, los castellanos,
pueblos dilatadísimos, usan del más elegante lenguaje;
en Francia apenas distinguirás qué ciudad hable
el verdadero francés, de suerte que sea aquel lenguaje
más noble y castizo que peculiar de algún cierto
lugar. Es también el lenguaje español más
cercano al latino.
España es más extensa por su suelo, pero no tan
populosa. Más rica en oro, pero no en negociación
de mercaderías; ni tantas rentas en ésta como en
aquélla se recaudan para el rey.
Del gálico suelo casi ninguna parte está ociosa;
del hispánico hay muchos lugares incultos y desiertos.
La caza mayor y menor abunda más en la Galia, y muchos
se alimentan de volátiles, aun cuando comprados más
caros.
De España a la Galia, los mercaderes llevan granos, sedas
de todo género, lanas, azafrán, azúcar, arroz,
aceite, alumbre, grana de los tintoreros, piedras preciosas' y
aromas traídos de la India. De Francia a España,
granos, telas de lino, hilo, pastel, libros y otras muchas mercancías
menores, como espadas, espejos, agujas, etc.
Hay en España ingente número de príncipes,
duques, marqueses, condes y barones. En Francia hay ciertamente
abundancia de nobles, pero menos príncipes de dignidades
mayores: lo cual aumenta la opulencia del rey, que él solo
posee todo. Se cuentan en España 20 duques; la renta anual
de cada uno representa 50 a 50.000 ducados; 20 marqueses, que
perciben casi otro tanto de renta. Condes, 60, cuya renta anual
es de 10 a 20.000 ducados, y de algunos más de 50. El número
de vizcondes, barones, prefectos de provincias, a los que llaman
adelantados, virreyes, gobernadores, mariscales, alcaldes, todos
príncipes, me es desconocido.
Hay grandes maestres de órdenes de caballería,.
como de Santiago, Alcántara, Calatrava, San Juan de Rodas,
Montesa, caballeros que llaman de Cristo y otros por sobrenombre
Davis. De cada uno de estos, las rentas son de 1.000 y 500 ducados,
y más.
En cuanto a dignidades eclesiásticas, es superior en número
la Galia, pues tiene 12 arzobispos y 96 obispos; España
nueve arzobispos y 46 obispos. En una y otra el número
de cardenales es igual, a saber: ocho. Las rentas de éstos
son mayores en España, pues sólo la iglesia toledana
colecta anualmente 200.000 ducados, y sólo el arzobispo,
80.000. Describiría las rentas Y' bienes de los demás
si no fuere tal vez pesado al lector.
De los vice-parlamentos de Francia hay en España cuatro
conventos jurídicos, en Castilla, Granada, Galicia y Navarra.
De los demás, jurisperitos y litigantes en el foro, es
mucho mayor el número en Francia.
En España se atribuyen gran autoridad los llamados inquisidores
de la. fe, contra los herejes, marranos y sarracenos, en los que
se ensañan cruelmente. Hay otra institución de justicia
admirable, que llaman Hermandad, pues es una jurada fraternidad
de ciudadanos, que a toque de campana, de cada una de las ciudades
salen muchos miles de hombres armados, y al que hubiere delinquido
lo persiguen por todo el reino, enviando mensajeros a todas las
demás ciudades, de suerte que le es casi imposible escapar,
y al cogido lo atan vivo al palo y 10 atraviesan con flechas.
Hubo en España muchos reinos en tiempo de los moros; poco
ha, cinco reyes se apoderaron de toda ella: de Casti11a, Aragón,
Portugal, Granada y Navarra. Hoy, un solo César, Carlos,
es dueño de todas las cosas, exceptuando Portugal, que
tiene rey propio.
Es muy inquieto y rumiador (gestador) de grandes cosas el ánimo
de los españoles; que son de ingenio feliz,. pero aprenden
infelizmente. Semidoctos, considéranse ya doctos; muestran
sabiduría mayor de la. que tienen, por la simulación
y una cierta verbosidad. Aman el sofisma más de lo conveniente.
Gustan de hablar en las academias más bien en lengua hispánica
que en latina, sin dejar de tomar muchos vocablos de los moros.
Fácilmente cultivan la barbarie en muchas de sus costumbres
y maneras. Rara vez transfieren los monumentos de su ingenio (imprimen
libros) a los descendientes y a las gentes circunvecinas, por
el defecto de la lengua, y ellos siempre mendigan libros de otras
partes.
En verdad es. considerada por los galos de bárbara la
costumbre de las mujeres hispánicas de perforarse los lóbulos
de las orejas con un aro de oro o de plata, al que prenden, las
más de las veces, alguna piedra preciosa. Rodean también
su talle con un cinturón de madera, para que con el dilatado
paso parezcan más pomposas; y no salen de casa si no las
acompaña una caterva de criados, que las precedan y de
criadas, que las sigan.
Las francesas proceden, en verdad, con mayor sencillez, y apenas
les acompaña una sola mujer a pie. Es de alabar en las
mujeres hispanas que, a manera de las antiguas matronas romanas,
se abstienen mucho del vino; y es de vituperar que deformen su
rostro con colirios, minio y cerusa, porque son inferiores a las
francesas en color nativo.
Tiénese también, sobre todos los mortales, a los
españoles por supersticiosos en los ritos de la ' religión.
Juran según gentílica costumbre por el solio del
rey y su vida, y se besan las manos al saludarse.
Desde hace algunos años, los españoles alcanzaron
algún nombre por su bélica fortaleza en muchas victorias
ganadas al enemigo, siendo sufridísimos de hambre, sed
y trabajos en la batalla. y muy astutos en las estratagemas; de
cuerpo tan ligero, que fácilmente huyen y persiguen al
enemigo. De vida frugal, como los italianos, no consumen tanto
alimento y bebida como los galos y .germanos, a menos que sean
invitados, pues entonces se llenan en los banquetes hasta la saciedad,
porque para ellos son raros los convites y los toman con mayor
avidez.
Son clarísimos los españoles en todo el orbe por
sus navegaciones oceánicas para descubrir nuevas regiones:
hacia el Mediodía, hasta los confines meridionales de Africa,
fueron los primeros que circunnavegaron; hasta Calcuta y otrás
islas de Oriente, cuyo camino es peculiar a los portugueses o
lusitanos. Hacia Occidente, los castellanos partieron en pos de
muchedumbre de islas, ricas en oro, que descubrieron y sometieron
a su imperio, llegando también al mismo continente de las
Indias orientales, en el cual permanecen para civilizar más
y más a los indios. Alcanzaron también. noticias
de las regiones que están bajo el polo austral.