Alcalá: "Lo mejor de Servet está por
germinar, fue un hombre superior a su tiempo"
Un importante grupo de investigadores de diversos lugares
del mundo asisten en Barcelona el Congreso Internacional Servetus,
que debate la figura, el legado y la vigencia del científico
aragonés.
JOSE LUIS SOLANILLAS. BARCELONA
21 Octubre 2006, Heraldo de Aragón
Un
importante grupo de investigadores, profesores y estudiosos
de las más diversas disciplinas y procedentes de más
de una docena de países diferentes están reunidos
desde ayer en Barcelona, en el marco del Congreso Internacional
Servetus, para debatir sobre la figura, el legado y la vigencia
del pensamiento de Miguel Servet. La primera jornada estuvo
dedicada al repaso de las ideas teológicas y a la labor
filosófica y científica del sabio de Villanueva
de Sijena.
En estas primeras sesiones destacó la participación
de Ángel Alcalá, filósofo, teólogo
y filólogo nacido en la localidad turolense de Andorra
y experto en la obra de Servet, además de vicepresidente
de la Servetus Internacional Society, que organiza este congreso,
quien destacó la intachable trayectoria de Servet en
el ámbito teológico. Resumió que sus
teorías se sustentan en tres pilares fundamentales:
la necesidad de que toda doctrina sea inteligible para ser
creíble, el derecho a la libertad de todo individuo
a optar por una creencia religiosa o a no creer, y la reivindicación
de la igualdad entre los cristianos.
Inteligencia y libertad
De la primera idea básica surge toda su argumentación
contra el "ininteligible galimatías de la Trinidad",
ante la imposibilidad de comprender que "tres personas
-tres subsistencias- sean un solo Dios -una substancia-".
"No se puede dar verdadera fe sin conocimiento ni entendimiento",
vino a decir Servet respecto a este dilema, postura que a
la postre acabaría costándole la vida en la
hoguera. En cuanto al segundo asunto, sirvió a Servet
para oponerse al dogma del bautismo, ya que se pisotea la
dignidad y la libertad de los niños al iniciarles en
una doctrina religiosa sin darles la posibilidad de elegir.
Por último, su petición de igualdad rasa entre
los cristianos llevaba a la petición de abolir toda
la jerarquía de la Iglesia.
Como recalcó Alcalá, estas ideas son revolucionarias
incluso en nuestros días. "La afirmación
de las dos máximas dotes humanas -inteligencia y libertad-
le suministra los principales criterios de los que proceden
las críticas que parecen hacerle hereje", dijo
el experto servetista, para quien "lo mejor del servetismo
está aún por germinar. No sólo porque
quedan docenas de temas técnicos de él y sobre
él, sino porque Servet fue un hombre superior a su
tiempo, que acaso sólo en el nuestro y en el futuro
comience a ser estimado".
Pensador sin prejuicios
Por su parte, la doctora en Filosofía Ana Esteve glosó
la enorme talla de Servet como pensador multidisciplinar que
abordaba todas las materias sin prejuicios, que defendía
la creatividad individual y la tolerancia religiosa, lo que
lo convierte en uno de los grandes científicos del
Renacimiento clásico, en un "científico
cualitativo que entendía la ciencia como algo subjetivo",
en la misma línea que Leonardo o Copérnico.
Otros ponentes de las sesiones de ayer fueron la profesora
Elaine Sartorelli, de la Universidad de Sao Paulo (Brasil);
el ingeniero nuclear Robert E. Miles, de la Universidad de
Luisiana (Estados Unidos), o el pastor y teólogo mexicano
Gabriel Sánchez Velázquez. Todos ellos dieron
su visión sobre la obra teológica de Servet.
Las diferentes posturas y sensibilidades de los participantes
en el congreso llevaron a debatir sobre otras cuestiones de
actualidad, como el reciente y polémico discurso del
papa Benedicto XVI, que provocó airadas reacciones
en el mundo musulmán. Hubo quienes se mostraron críticos
con el discurso, como Alcalá, que lo calificó
como "uno de los más inoportunos de la historia
de los papas", mientras que otros, como Jesús
López Medel, expresaron su comprensión hacia
el Pontífice: "A Juan Pablo II iban a verlo y
ahora, a este Papa, van a escuchar lo que dice", señaló.

|