Libertad, Ética y Estética
LUIS ÁNGEL, RAFAEL
4 marzo 2006, El Periódico de Aragón
Se ha vulnerado la estética y el sentido social que
por posición y privilegio deberían guardar.
Serveto nos legó la libertad de conciencia. Junto
con la aportación del ilustre aragonés en su
lucha contra la intransigencia, el sentido rotundo de libertad,
el paso de siervo a ciudadano, se consiguió en el escenario
que dibujó la Revolución Francesa y la Ilustración.
Kant nos impregnó de sentido ético la misma,
trascendiendo del moral-religioso y América desarrolló
un modelo de participación democrática, que
como pocos ha recogido Tocqueville, y que es el modelo de
los llamados "países civilizados". La Democracia.
Éstos son en mi opinión personal los pilares
que junto con la educación y la instrucción
han desarrollado occidente y permitido su progreso material
y bienestar. Junto al sentido social y de solidaridad del
humanismo cristiano y la socialdemocracia europeas. Es por
ello que la libertad de los demás, exige por nuestra
parte, para que sea plena, la comprensión y la tolerancia.
Bajo ellas, y el respeto debido, no puedo olvidar que en
diversos momentos de los últimos años, los exámenes
médicos de Juan Carlos de Borbón en Barcelona,
han estado sometidos a una clara instrumentación mediática
y subsiguiente márketing de los profesionales e instituciones
sanitarias donde se han realizado. Nadie puede discutir la
libertad individual de depositar la confianza ante la enfermedad
o valoración de la salud en el médico y/o hospital
que nos la merezca. El tiempo afectivo del acto médico
(Laín Entralgo, Antropología Médica)
esta basado en la confianza del paciente y la disposición
del médico a poner sus conocimientos y experiencia
al servicio del mismo. Pero otros mandatarios extranjeros,
en similares situaciones (Chirac recientemente, presidentes
USA, Schröder, Khöl, etc) acuden a centros públicos
reconocidos por su prestigio, pero accesibles asimismo a los
ciudadanos. En la difusión del último examen
médico del monarca, se ponderó la evaluación
en el Centro Catalán de Medicina Regenerativa que sin
duda transmitió a la opinión pública
la sensación de que el ciudadano normal no tiene facilidad
de acceso a este centro, técnicas y prestaciones.
LIBERTAD QUE no discutimos, pero no actuación estética
ni ejemplarizante. A la que por sus privilegios en la Constitución
estaría obligado. Ni sentido social pues esa visita,
de hacerse libre y éticamente, debería hacerse
en discreción. No difusión mediática.
Ya acostumbrados no obstante a ello, la noticia sobre el traslado
de sangre del cordón umbilical de la hija de Felipe
de Borbón y Letizia a USA para ser preservada mediante
congelación, ante una hipotética necesidad de
células madres para el tratamiento de alguna posible
enfermedad de la niña, ha conmovido a la opinión
pública y ciudadanía. Basta recopilar las informaciones
en los grandes periódicos españoles, cadenas
de televisión, comentarios editoriales y definiciones
de expertos. Actualidad del tema y universalidad. Me atendré
a las de la Organización Nacional de Trasplantes Española
y a las declaraciones de su director, el doctor Rafael Matesanz.
Nuestro exitoso y envidiado modelo de trasplante de órganos
se basa en el anonimato, la generosidad y la disponibilidad
para todos los ciudadanos, sin discriminación alguna.
LAS OPCIONES y posibilidades que puede significar la terapéutica
con células madres procedentes de cordón umbilical,
siguen y deben seguir los mismos principios que los de donación
y trasplantes de órganos: anonimato, generosidad y
disponibilidad, mediante el carácter publico de los
bancos de células madre y la universalización
del servicio a todos los españoles. Así se preserva
el principio de altruismo que caracteriza a nuestro modélico
sistema nacional de trasplantes. Y quede claro que no estoy
en contra de la complementariedad armónica del sistema
público y el ejercicio privado en la Sanidad. Así
es mi práctica personal y el sistema de prácticamente
todos los países occidentales. La anécdota real
española es otra cosa.
Felipe de Borbón y Letizia, han hecho uso de su libertad,
sin vulnerar principios éticos (buscar diferenciadamente
un centro de Arizona para conservar la sangre del cordón
de su hija) pero vulnerando la estética y el sentido
social que por su posición y privilegios deberían
guardar. Sin que a la luz de los conocimientos científicos
y el rigor la niña pueda beneficiarse. Cualquier anomalía
exigiría células madres de otro ser. Por ello
el sentido solidario y justificación científica
de los bancos de células madres de acceso universal.
Y confiemos que esta tremenda polvareda sensibilice a que
muchas familias españolas, donen, altruista, generosa
y anónimamente la sangre del cordón de sus hijos
a bancos de células madres españoles. Eso es
estético, ético y además, lo digo como
ciudadano y como médico, reconfortante.

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