La escultura rescatada del olvido
Heraldo
de Aragón
Por Mariano García. Zaragoza
Fecha: 23/04/2004 Idioma: Español
La consejería de Salud instalará en el Miguel
Servet un bronce que representa al humanista. La pieza original
está en Francia y se ha localizado un molde, tras una
investigación sorprendente, en el Museo de Zaragoza.
"Es
la escultura de Servet más bella y llena de ternura".
El historiador del arte Manuel García Guatas aún
está saboreando la última sorpresa que le ha
saltado a las manos en el transcurso de sus investigaciones.
Le pidieron que buscara una escultura de Servet para instalarla
en el hospital zaragozano que lleva su nombre, la encontró
en Francia, indagó sobre el molde, le comunicaron que
se había destruido y, al final, descubrió que
había otro... en los fondos del Museo de Zaragoza.
Y desde 1916. Así, en el próximo mes de septiembre,
el Miguel Servet tendrá una bellísima y delicada
escultura del sabio aragonés. Una pieza excepcional
por varias razones: porque la creó una mujer, una de
las pocas escultoras de finales del siglo XIX y principios
del XX; por su factura, cercana a Rodin, con un estilo delicado
y sentimental; y porque el único molde que se conserva
de la obra ha estado en Zaragoza durante casi un siglo y es
propiedad del Ayuntamiento.
La idea de instalar una escultura de Servet en el hospital
que lleva el nombre del humanista aragonés se remonta
a principios del año pasado. El consejero de Salud,
Alberto Larraz, mantuvo una reunión con un grupo de
especialistas, entre los que se encontraban el historiador
del arte Manuel García Guatas y el médico e
investigador Fernando Solsona, con vistas a organizar en otoño
de este año un pequeño homenaje a Servet. Entre
otras ideas, como la de organizar un congreso en torno a su
figura, surgió la posibilidad de instalar una escultura
en el hospital. García Guatas se encargó de
investigar las distintas posibilidades. Partió del
libro "Miguel Servet", en el que precisamente Fernando
Solsona estudia los monumentos dedicados al sabio aragonés,
y coincidió en la opinión de éste, en
el sentido de que la obra más bella y significativa
es la que luce en la localidad de Annemasse, realizada por
Clotilde Roch en 1908.
Destruida en 1941
La localidad de Annemasse, donde se encuentra la escultura
en bronce, es una pequeña y bella ciudad, hoy francesa,
anteriormente suiza, de unos 15.000 habitantes, situada a
tan solo 8 kilómetros del centro de Ginebra, y a unos
6 de la colina de Champel, donde fue martirizado Miguel Servet.
La escultura se encuentra en el parque municipal. "La
investigación nos ha dado innumerables sorpresas -relata
Manuel García Guatas-. Nos dirigimos al ayuntamiento
de la localidad francesa en busca de información, y
nos dijeron que no se conservaban los moldes de la escultura
original. Luego, por mediación de Gérard Prieur
y del Instituto Francés de Zaragoza, pedimos más
información. Y nos dijeron que el monumento había
sido destruido durante la ocupación alemana en 1941,
que en 1960 se volvió a fundir, pero que los talleres
que realizaron la obra, la Fundición Pastori, habían
cerrado años atrás y que no se conservaban los
moldes. Ni siquiera en el Musée de Sculpture Comparée
et du Moulage se tenía copia alguna".
Eso llevó a plantear la posibilidad de enviar a un
escultor a Annemasse, que éste hiciera un vaciado de
la obra y lo trajera a Zaragoza para hacer una nueva escultura.
Se solicitaron los permisos pertinentes, y en esas se estaba
cuando Manuel García Guatas tuvo un hallazgo feliz.
En la "Guía oficial de Zaragoza" de 1922,
editada por la Comisión Permanente de Festejos, una
fotografía llamó su atención. En una
vista interior del Museo de Zaragoza aparece en el centro
de la imagen el molde en escayola de la escultura elegida.
"Ha sido una sorpresa tremenda -señalaba ayer
Alberto Larraz, consejero de Salud del Gobierno aragonés,
que el miércoles pasado estuvo viendo la pieza en los
almacenes del museo junto a la gerente del centro hospitalario,
Luisa Noeno-. Me parecía imposible que la encontráramos
precisamente allí, después de todo lo que se
la había buscado, pero allí está, documentada
y en perfecto estado de conservación, y eso pese a
los traslados de los que ha sido objeto. Tanto es así
que hacer el bronce va a ser sencillo, aunque necesitamos
previamente el permiso del Ayuntamiento, que es el propietario.
Y ya he iniciado los contactos necesarios".
La pieza es de propiedad municipal y Manuel García
Guatas está investigando cómo llegó a
la capital aragonesa. "En la ficha del Museo de Zaragoza
existe un texto del alcalde de la ciudad en 1916, en el que
manda que se deposite en el centro. Y en las actas municipales
he encontrado que en un pleno se aprobó en 1915 la
moción de un concejal que solicitaba que fuera enviada
al museo para permitir las obras de restauración en
la Lonja, donde al parecer estaba. He averiguado también
que la pieza fue llevada a la Escuela de Artes y Oficios en
1974, y que posteriormente, años más tarde,
reingresó en el Museo de Zaragoza". La investigación
sigue en curso, y García Guatas espera encontrar nuevos
datos en los próximos días.
Próxima fundición
Larraz tiene ya la financiación necesaria para realizar
una nueva fundición en bronce de la escultura, y piensa
que, dadas sus dimensiones, seguramente se ubicará
en el exterior del Servet, en el patio con el Materno-Infantil.
El próximo lunes, Manuel García Guatas y el
escultor Francisco Rallo estudiarán de nuevo la pieza
en los almacenes del Museo de Zaragoza y perfilarán
los detalles de la fundición, esperando a que se solicite
oficialmente y llegue el correspondiente permiso municipal.
También se viajará a Annemasse para reproducir
en la pieza zaragozana la pátina de la escultura que
se exhibe en la localidad francesa. Si no surgen contratiempos,
el próximo mes de septiembre la imagen sedente de Servet,
doliente y tierna, lucirá majestuosa en el principal
hospital de la ciudad.
Ver
la Escultura de Annemasse en nuestra Galería de Imágenes

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