Miguel Servet: El médico aragonés que nos
descubrió los secretos del corazón
5 de Noviembre 2003
Heraldo de Aragón, Suplemento "Escolar"
Miguel Servet es un estudiante aventajado en todos los campos
en los que se
adentra, que son muchos. El derecho, la geografía,
la teología, la filosofía, los idiomas y, por
supuesto, la medicina, campo en el que realizará los
trabajos de investigación más relevantes, los
que le consagraron como científico.
Hombre del Renacimiento, muestra un vivo interés por
los clásicos y sobre todo por Galeno, aunque se acerca
a sus teorías con un ojo crítico y se permite
corregir datos. Para ello amplía sus nociones de anatomía,
una herramienta imprescindible para conocer el funcionamiento
del cuerpohumano
y, como tantos otros colegas de la época, practica
exhaustivas disecciones, recogidas en sus apuntes y dibujos.
Corregir a Galeno
Esta práctica le lleva a rebatir las tesis de Galeno
afirmando que no existen poros que comuniquen el lado izquierdo
y derecho del corazón. Por el contrario, llega a una
conclusión fundamental: la arteria pulmonar que sale
del lado derecho del corazón lleva hacia el pulmón
la sangre de todo el cuerpo y no sólo la necesaria
para este órgano. Allí se modifica al entrar
en contacto con el aire, volviendo de nuevo al corazón
desde donde el ventrículo izquierdo inicia la circulación
general.
Este magnífico descubrimiento hoy sería analizado
como un mero hecho científico, pero en el renacimiento
filosofía, religión y ciencia están tan
estrechamente unidas que es difícil encontrar el límite
entre una y otra. Para Servet , su análisis del cuerpo
humano no hace sino refrendar sus ideas religiosas y, de hecho,
el estudio no aparece publicado en un manual de ciencia sino
que forma parte de su libro "Christianismi Restitutio",
en el que trata el tema de la Santa Trinidad.
Algunos párrafos del mismo nos ayudan a ver de forma
clara cómo para Servet ambos conceptos estaban íntimamente
relacionados y así, hablando sobre la circulación
de la sangre, nos detalla como ésta transporta al mismísimo
Dios y escribe: "...añadiré aquí
la explicación de la filosofía divina que fácilmente
comprenderá si tiene nociones de anatomía...
De ahí que diga que el espíritu divino está
en la sangre y que él mismo es la sangre o espíritu
sanguíneo. No quiero decir que el espíritu divino
se encuentre principalmente en las paredes del corazón,
del cerebro o del hígado sino que reside en la sangre
como Dios mismo dice en Génesis..."
Para comprender el recorrido de la sangre por los pulmones
insiste en que "sobre este tema debe primero entenderse
la importante creación del espíritu vital, compuesto
por una sangre ligera alimentada por el aire inspirado",
pues él creía que el alma del hombre se creaba
en los pulmones y era el resultado de mezclar la sangre con
el aire.
Cada cual es...
Decía Miguel Servet: "Cada cual es como Dios
le ha hecho, pero llega a ser como él mismo se hace".
Coherente con esta idea, él es, por naturaleza, un
ser ávido de conocimiento, independiente, universal
y honesto. En lo que logra convertirse esta gran figura aragonesa
de la ciencia es en un autentico sabio, un viajero, un librepensador
comprometido con sus principios, aunque eso le suponga morir.
Su honestidad va unida a su perseverancia (algunos la consideran
tozudez), insistiendo una y otra vez en lo que creía.
Es su postura, sin embargo, una convicción que, frente
a la de sus enemigos, busca ser escuchada, no acatada sin
más. Eso sí, sin dejar de imprimir su carácter
al expresarse: irónico, ingenioso, provocativo y, a
veces,insultante. Por esta razón, su reconocido prestigio
no le libra de la polémica a lo largo de su carrera
ni en sus escritos académicos En 1535, la "Geografía
según Ptolomeo", una revisión de la original,
es un trabajo de tal profundidad que se la considera una obra
maestra. No por ello deja de levantar ampollas el médico
aragónes con sus comentarios mordaces: de los italianos
dice que son vulgares, de los irlandeses afirma que son brutos,
y a los alemanes los califica de glotones. Sus comentarios
también agravian a la iglesia por su ironía
sobre Palestina, supuesta TierraPrometida.
Igualmente, fue acusado de hereje por su "Diceptatio
pro Astrología" (1538). En ella, Servet insultaba
y se burlaba de los médicos de la época por
no utilizar la astrología en el desarrollo de su oficio.
Estos, resentidos, le acusaron ante la inquisición
por propugnar la practica de la adivinación, totalmente
prohibida.
Su afán por convencer y saber le costó la vida
El Renacimiento es una época de profundos cambios
para la Iglesia. Sus normas son cuestionadas y sus cimientos
se tambalean dando lugar a uncisma que dividirá para
siempre a la Iglesia entre católicos y protestantes.
Son muchas las razones que se apuntan como causas de esta
crisis. En primer lugar, políticas, porque el nuevo
sentimiento nacionalista hace que los reyes no se sometan
fácilmente al poder de Roma. En segundo, económicas,ya
que los tributos que se pagan a la Iglesia son enormes. En
último lugar, religiosas, pues muchos han dejado de
confiar en una Iglesia más preocupada en asuntos terrenales,
como el dinero y el poder, que en lo espiritual.
En 1517, cuando Servet tiene 6 años, Lutero hace públicas
sus 95 tesis, con las que acusa a la Iglesia de corrupta,
es excomulgado y se inicia la ruptura. Pronto los países
se apuntan a la Reforma. Los príncipes alemanes se
unen a Lutero, en 1534 Enrique VIII rechaza la autoridad del
Papa Clemente VIII, que no aprueba su divorcio de Catalina
de Aragón y se erige en cabeza de la iglesia de Inglaterra.
En Suiza se impone la rigidez moral calvinista, fundamental
en la vida del aragonés.
Nacido en un siglo marcado por la convulsión religiosa,
Servet es desde muy joven consciente de la importancia de
ésta. La coronación de Carlos V cambia su idea
sobre el catolicismo al escandalizarse por el lujo y la ostentación
que rodean al Papa. Es entonces cuando se pone en contacto
con el protestantismo. No es, sin embargo, un hombre que comulgue
con dogmas ajenos fácilmente y su afán constante
por preguntar y debatir despierta el rechazo de los protestantes
de Basilea. Esta situación empeora cuando publica por
primera vez su opinión sobre los errores de concepto
de la Santa Trinidad, que le granjea la enemistad tanto de
católicos como de protestantes, y con la que comenzarán
sus problemas con la inquisición.
Frente a los dogmas. Servet se imbuye del espíritu
de cuestionamiento hacia la religión pero no parece
interesado en aceptar dogmas con los mismos fallos que ya
conoce sino en diseccionar, como en medicina, cada aspectodeésta.
En su afán por hacerse entender llega a ser obstinado
y, a veces, insultante pero, al tiempo, es un hombre confiado
que, seguro de que sus razones convencerán, cultiva
el contacto y el debate con los que piensan de forma diferente,
como lo demuestra el hecho de que mantiene hasta el final
una correspondencia con Calvino.
Esta confianza será fatal para él pues se topa
con la intolerancia y el puritanismo de quienes creen no sólo
que la verdad es suya, sino que para defenderla, en vez de
recurrir a la argumentación, pueden disponer del destino
de los demás.

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