Elogio y recuerdo, entre candelas, del sabio Miguel Servet
Villanueva homenajeó a su hijo más ilustre,
"uno de los grandes pensadores de la historia".
27 de octubre, 2003
José María Paraled
Heraldo de Aragón
Los actos conmemorativos del 450 aniversario de la muerte
del teólogo, pensador y médico Miguel Servet
se trasladaron hasta su pueblo natal, Villanueva de Sijena.
Bajo la dirección del comisario Ángel Alcalá
y con la presencia de Alberto Larraz, consejero de Sanidad
de la DGA, entre otras autoridades, alrededor de 200 personas
se dieron cita en la tarde ayer en el salón de actos
de la casa-museo de Miguel Servet.
El alcalde Alfonso Salillas dio la bienvenida a todos los
asistentes, a los que recordó que el de ayer era el
segundo gran acontecimiento que vivía la casa natal
de Miguel Servet, después de su reapertura al público
en junio del año 2002, que contó entonces con
la presencia de don Felipe de Borbón. Asimismo, Salillas
quiso en la tarde de ayer destacar la "paciencia y lealtad"
de los consejeros del Instituto de Estudios Sijenenses "por
la importantísima labor que han desempeñado
en materia de estudio y divulgación de la figura de
Miguel Servet".
Tras unas breves palabras de Bizen d"o Río Martínez
en calidad de presidente del propio Instituto de Estudios,
tomó la palabra Diego Gracia Guillén, catedrático
de Historia de la Medicina en la Universidad complutense de
Madrid. "Servet -comenzó Gracia Guillén-
fue un reformista radical, situado en el ala izquierda del
pensamiento teológico cristiano. Él intentó
regresar a las fuentes primitivas, en cuanto hombre del Renacimiento
que era; entendía, que la Edad Media, había
sido una época de tergiversación de la realidad
y por ello había que trazar un puente sobre ella, para
regresar a las experiencias de los orígenes cristianos.".
Pero en opinión del profesor Gracia Guillén,
"Miguel Servet no sólo trato de restituir el mundo
clásico, sino que intento ir algo más allá,
lo rectificó y mejoró, por esa razón,
pudo descubrir fisiológicamente la circulación
menor de la sangre"; él entendió, y ahí
reside su originalidad, "que ésta era una verdad
que Galeno no había advertido".
El profesor Literaturas Hispánicas en la Universidad
Cornell de Ithaca (EEUU), Ciriaco Morón Arroyo, reivindicó
al teólogo y médico oscense "como uno de
los grandes pensadores de la historia", que aunque no
figura en los manuales de filosofía "si logró
transformar y revolucionar los parámetros del pensamiento
universal". Denunció la marginalidad a la que
la historiografía ortodoxa había sometido a
las tesis teológicas servetianas "tan importantes
y representativas -a su juicio- como sus propios descubrimientos
médicos".
Tras la ponencia del profesor Morón Arroyo la comitiva
se dirigió a la estatua que el pueblo de Villanueva
de Sijena erigió en honor de Miguel Servet, para proceder
a la lectura del pregón de la ofrenda del fuego, "como
símbolo de su martirio, intelectualidad y sabiduría",
leído por Bizén d´o Río. A continuación
el alcalde de Villanueva y el consejero Larraz depositaron
flores sobre los pies del sabio, que recibió el homenaje
de sus vecinos y asistentes al acto, mediante el depósito
bajo su estatua de numerosas candelas, que volvieron a recordar,
como cada año, la muerte en Ginebra del sabio villanovense
en 1553.

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