1511-1530. Época inicial y primer contacto con la
Reforma
Miguel Servet nació el 1511 en Villanueva
de Sijena, pequeño pueblo de Aragón donde
su padre había sido destinado tras ser nombrado notario
real, un cargo de cierta relevancia y que permitía
a su familia llevar una vida holgada. Sus padres eran fervientes
católicos y se cree que, inicialmente, pudo habérsele
encaminado al sacerdocio. Poco se sabe con certeza sobre la
educación que recibió de joven, pero parece
ser que demostró ser muy precoz y ya siendo un adolescente
sabía latín, griego y hebreo y era muy versado
en matemáticas y filosofía escolástica.
A los catorce años entró al servicio de Juan
Quintana, un erudito monje franciscano. [más
acerca del contexto histórico]
Cuando Miguel Servet tenía diecisiete años,
su padre decidió que estudiara Derecho y con este propósito,
le envió al otro lado de los Pirineos, a la Universidad
de Toulouse, entonces la más célebre de toda
Francia. A pesar de su juventud, Miguel Servet quedó
impresionado por el hecho de que la doctrina de la Trinidad
supusiera un serio obstáculo en la evangelización
de árabes y judíos. Mientras estudiaba en la
Universidad de Toulouse, leyó la Biblia, a cuyos contenidos
se tenía fácil acceso desde la reciente, y también
peligrosa, aparición de la imprenta. Se sorprendió
al ver que en el texto sagrado el concepto de la Trinidad
no se mencionaba explícitamente, y mucho menos se definía.
Tras dos años en la universidad, a finales de 1529
Miguel Servet fue llamado de nuevo al servicio de Quintana,
quien había sido nombrado confesor del emperador Carlos
V. Acompañaría a Quintana durante su viaje con
la comitiva imperial hacia la coronación del emperador
en Bolonia (Italia). En Italia, Miguel Servet se escandalizó
ante la opulencia de la iglesia, la adoración otorgada
al Papa y la sofisticación del clero. En 1530 abandonó
el séquito del emperador y se dirigió a la ciudad
suiza de Basilea para unirse a los Protestantes. Estuvo alojado
durante meses en casa de Ecolampadio,
el pastor del lugar y líder de la Reforma. Sin embargo,
no encontró ningún respaldo a sus opiniones.
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