Annemasse: monumento a Miguel Servet (1908-1941, 1960-)
Articulo recogido de filosofia.org

«El monumento a Servet, obra de la distinguida escultora
Srta. Clotilde Roch, elevado en Annemasse (Alta Saboya)
por no haber permitido el Ayuntamiento calvinista
de Ginebra que se erigiera en Champel.» (Pompeyo Gener,
Servet..., Barcelona 1911, lámina entre las páginas
16 y 17.)
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— A Miguel Servet, apóstol de la libre creencia y
mártir del libre pensamiento, nacido el 29 de septiembre
de 1511 en Villanueva de Aragón, quemado en efigie por
la Inquisición católica el 17 de junio de 1551, y quemado
vivo en Ginebra por instigación de Calvino el 27 de
octubre de 1553.
— Miguel Servet, helenista, geógrafo, médico y filósofo,
debe recibir el aprecio de la humanidad por sus descubrimientos
científicos, su abnegación en favor de los enfermos
y pobres, y la indomable independencia de su inteligencia
y su conciencia.
— «La detención de Miguel Servet en Ginebra, donde
no había publicado, ni dogmatizado, y donde, en consecuencia,
no podía ser entregado a la justicia, debe considerarse
como una barbaridad y un insulto al derecho de las naciones»,
Voltaire.
— Miguel Servet escribía a sus jueces: «Os suplico
que os plazca abreviar estas grandes dilaciones... veis
que Calvino... quiere hacerme pudrir en prisión. Los
piojos me comen vivo, mis calzones están desgarrados,
y no tengo muda ni jubón, ni más camisas que una en
jirones...» |

En 1902, a propuesta del español Pompeyo Gener (1848-1919),
el Congreso internacional de librepensadores, reunido en Ginebra
del 14 al 18 de septiembre, aprobó por unanimidad, entre ruidosos
aplausos, «que en reparación del martirio de la hoguera hecho
sufrir al inmortal Miguel Servet por el fanático Calvino,
se erija un monumento con la estatua del ilustre mártir, en
Champel, en el propio sitio en que fue quemado vivo». Y del
congreso de librepensadores salió una Comisión internacional
encargada de cumplir la decisión adoptada.
Pero el ayuntamiento calvinista de Ginebra se negó a secundar
tal iniciativa y, para procurar neutralizarla, erigió en la
colina de Champel, pero no en el lugar donde precisamente
sufrió Servet la vivicremación, víctima de Juan Calvino y
sus secuaces, un contra monumento, en el que recordando de
forma vergonzante al médico y teólogo español, se exculpaba
a Calvino como víctima de los errores propios de su siglo.
El monumento propuesto por los librepensadores nunca llegó
a levantarse ni en Suiza ni fuera de ella. Pero los ginebrinos
cristianos calvinistas ortodoxos no pudieron impedir que en
1908 otros ginebrinos cristianos menos calvinistas erigiesen
una estatua reivindicadora de Miguel Servet como mártir del
fanático Juan Calvino, en territorio de Francia, en Annemasse,
alta Saboya, junto a la frontera franco suiza, a sólo ocho
kilómetros del centro de Ginebra y a sólo seis de la colina
de Champel, en la que fue quemado vivo el ilustre filósofo
español. Este segundo monumento –secuela también por tanto
de la iniciativa de los librepensadores de 1902– fue promovido
por cristianos liberales y unitarios suizos y franceses, abochornados
ante el integrismo calvinista, protestantes que incluso tuvieron
la habilidad de lograr incorporar a su causa a la Comisión
internacional surgida del Congreso de 1902, neutralizando
así de manera definitiva la propuesta conmemorativa inicial
de Pompeyo Gener, que era, como su autor, racionalista, materialista,
positivista, atea y alejada de cualquier resabio clerical,
católico o reformado en cualquiera de sus muchas irisaciones.
(A principios del siglo XXI una pintoresca variedad de las
muchas que florecen entre los cristianos, autodenominada de
los unitarios universalistas, considera a Miguel Servet como
su mentor y su primer mártir, pionero del libre examen; incorporan
en su particular reconstrucción histórica al confundido postkrausista
Gumersindo de Azcárate, hacen suyos a los redactores del Manifiesto
Humanista, y se funden con los armonistas ideólogos de la
unidad en la diversidad, ecologistas, feministas, gays, neopaganos
y otros divagantes, abiertos, pluralistas, liberales y posmodernos.)
La estatua de bronce erigida en Annemasse en 1908 fue esculpida
por una señorita protestante, Clotilde Roch, y fundida por
M. Pastori, ambos ginebrinos. La escultora Clotilde Roch (1861-1923),
aunque nacida en el seno de una influyente familia protestante
ginebrina, fue sometida a la ley del silencio impuesta por
el calvinismo en su ciudad natal por haber esculpido el monumento
a Servet, y su figura permanece hoy semiolvidada entre los
suizos (en el Palacio Federal de Berna se conserva, al parecer,
otra obra importante suya, La Dernière Bouchée de pain, realizada
en 1915).
«P. S. Ultimamente, estando corrigiendo las pruebas de nuestro
libro {(1) A punto ya de entrar en prensa esta obra, por iniciativa
nuestra, se ha presentado una proposición al Ayuntamiento
de Barcelona que ha sido tomada en consideración para levantar
un monumento con la estatua a Miguel Servet, digno de tan
ilustre sabio. La proposición va firmada por los señores don
Emiliano Iglesias, D. Ignacio Iglesias, D. Luis Callén y D.
Pedro Corominas.}, hemos tenido noticia de que, habiéndose
negado el Ayuntamiento calvinista de Ginebra, por mayoría
de votos, a autorizar la elevación de un verdadero monumento
a Miguel Servet en aquella ciudad en la cual fue condenado
y quemado vivo, el Comité Servetista ha tenido que erigirlo
en terreno de Francia, en la alta Saboya, en Annemasse. Allí,
gracias a los ginebrinos liberales y a los franceses librepensadores,
se le ha levantado una estatua sobre un pedestal con una gradería.
La estatua es obra de la señorita Roch, la cual lo ha presentado
estando en la cárcel, pensativo y triste, revelando de una
manera admirable el estado de alma del ilustre mártir español.
Creemos aquí un deber nuestro el dar, en nombre de España,
un testimonio de alta gratitud a la ilustre escultora que,
generosamente y sin retribución alguna, ha contribuido tanto
a que se elevara el primer monumento a nuestro gran compatricio,
esculpiendo su estatua. Barcelona, 1º Julio 1911.» (Pompeyo
Gener, Servet: reforma contra renacimiento, calvinismo contra
humanismo, Casa editorial Maucci, Barcelona 1911, páginas
16-17.)
No cabe duda de que Pompeyo Gener, el lejano promotor del
monumento dedicado a Servet en Annemasse, asegura que tal
estatua fue la primera que se erigió en honor de Miguel Servet.
Orgulloso por la paternidad de la idea parece que don Pompeyo
permitió que se le nublase la memoria, pues se hace poco creíble
que el erudito Gener ignorase la existencia de otra estatua
anterior dedicada a Servet, levantada en Madrid en 1875, cuando
el doctor Velasco dispuso colocar a la entrada de su sorprendente
Museo Antropológico sendas estatuas sedentes de los médicos
españoles Miguel Servet, esculpida por Elías Martín, y Francisco
Vallés, esculpida por Ramón Subirat, ambas realizadas en piedra
de Novelda. Además, la estatua levantada sobre un pedestal
en 1908 en Annemasse representa a un Servet también sentado,
aunque desesperado en la celda, mientras que en la estatua
dedicada a Servet en Madrid, treinta y tres años antes, el
Servet médico parece reflexionar desde su sillón. Y en 1893
ya había quedado inaugurado el edificio de la Facultad de
Medicina de Zaragoza, con la efigie de Servet en su escalinata
exterior, obra del escultor Lasuen.
De manera que el monumento levantado a Servet en Annemasse,
aunque inspirado en su origen por los libre pensadores del
Congreso de 1902, fue de hecho impulsado por protestantes
liberales con el beneplácito de sus pastores. Si con el contra
monumento de Champel de 1903 buscaron los calvinistas ginebrinos
neutralizar el monumento deseado por los librepensadores,
los protestantes un poco menos fanáticos que levantaron el
monumento de Annemasse de 1908, lograron sumar a los librepensadores
a su proyecto, tras reconocer como crimen atribuible a Calvino
la incineración de Servet, disolviendo así de forma definitiva
los planes del congreso de 1902, y colando en el texto una
sibilino recordatorio, como fórmula relativista e igualadora,
a la que sin duda no se opusieron los positivistas ateos:
«...quemado en efigie por la Inquisición católica el 17 de
junio de 1551, y quemado vivo en Ginebra por instigación de
Calvino el 27 de octubre de 1553.»
Pueden seguirse los debates habidos en Annemasse durante
1907 y 1908 sobre este asunto a través del periódico radical
El progreso de Alta Saboya, propiedad entonces del librepensador
Pedro Grandchamp, adalid de los librepensadores de Annemasse,
secundado por Otto Karmin (1882-1912), profesor de filosofía
de la Universidad de Ginebra, de la Oficina Internacional
de Libre Pensamiento, ambos defensores de que el pensamiento
verdaderamente libre sólo puede encontrarse en las verdades
que nos ofrecen las ciencias, rechazando toda intervención
de divinidad alguna; con el pastor Georges Fulliquet (1863-1940),
profesor de teología sistemática (liberal protestante) en
la Facultad de Teología de Ginebra, secundado por Andrés Boegner,
el pastor de los «protestantes liberales» de Annemasse, para
quienes la libertad de pensar significaba primero el derecho
a la libre creencia y al libre examen de los textos. A pesar
de los enfrentamientos y debates públicos que mantuvieron,
el ateo Otto Karmin, en nombre del Comité internacional para
el monumento a Miguel Servet, accedió al deseo del pastor
Andrés Boegner, y el Comité surgido del Congreso de Ginebra
de 1902 intervino en la ceremonia de inauguración de la estatua
a Servet (una vez que los protestantes de Annemasse aceptaron
calificar como crimen atribuible a la intolerancia de Calvino
el homicidio de Servet). Así, el presidente del Comité internacional
para el monumento a Miguel Servet, el senador francés Augusto
Dide, en el discurso inaugural que pronunció en Annemasse
en 1908, dijo: «El día en el que Servet, torturado, cautivo,
enfrentado a la muerte, se opuso al arrogante y orgulloso
absolutismo de sus perseguidores y verdugos, con la doctrina
del progreso indefinido, Servet se colocó en línea con los
emancipadores que crearían una nueva Europa secular y con
quienes prepararon la Revolución francesa», no teniendo inconveniente
en reconocer Otto Karmin en la misma ceremonia que: «Entre
los sufrimientos más inhumanos, Servet afirmó los principios
del libre pensamiento que desde entonces han triunfado y el
principio de la libertad de creencia que se convirtió en la
Carta Magna de los protestantes unitarios y de las iglesias
liberales. Estas iglesias se fundan en las doctrinas por las
que Servet sacrificó su vida.»
El monumento levantado en 1908 en la localidad francesa de
Annemasse, que provocó entonces no pocos enfados y tensiones
con la vecina Ginebra, siempre fiel al desgraciado Calvino,
fue destruido el 13 de septiembre de 1941 siguiendo órdenes
del gobierno francés colaboracionista y sumiso a los alemanes.
«Servet en prisión; estatua de bronce de Clotilde Roch erigida
en 1908 (...) destruida el 13 de septiembre de 1941 por órdenes
del gobierno de Vichy...» (escribe Angel Alcalá al pie de
la lámina 49 de su magnífica edición de la primera traducción
española de la Restitución del cristianismo, de Miguel Servet,
Fundación Universitaria Española, Madrid 1980.) Algunos dicen
que la estatua de Servet fue destruida para reciclar el bronce
en la fundición de más cañones al servicio de los nazis, lo
que suena más a deseo de explicar o incluso justificar tal
acción por una urgencia militar que a reconocer una voluntad
expresa, ideológico religiosa, de eliminar tal monumento (como
se explica más abajo, en 1960 se reconstruyó este monumento
y en una nueva lápida ¿explicativa? aunque no se menciona
la destrucción de 1941 se precisa que la estatua fue «entregada
a los alemanes en 1942»; pero, ¿quién entregó y qué se entregó
a los alemanes?, ¿una estatua de Servet como objeto valioso
a ser instalado en el Deutsches Museum o unos kilos de basura
de bronce reaprovechable? ¡qué laconismo lapidario tan interesante
e interesado!). Se dice también que la resistencia francesa
colocó una cinta en el monumento con la siguiente dedicatoria:
«A Miguel Servet, primera víctima del fascismo.» De ser cierta
esta historia, habría que saber si la cinta fue colocada por
la resistencia como protesta ante el hueco dejado por la estatua
ya retirada por quienes encontraron en el enfervorecido católico
mariscal Petain su adalid, o si una identificación previa
de la resistencia con el símbolo representado por Servet pudo
acelerar la propia eliminación del monumento por aquellos
franceses católicos, colaboracionistas de Adolfo Hitler en
la construcción de la Europa añorada por millones de alemanes
esperanzados en su Führer victorioso.
En 1956 se constituyó un comité para la reinvención de la
estatua, que fue erigida de nuevo en 1960, en el parque Claudius
Montessuit de Annemasse. Algunos aseguran que la nueva estatua
pudo ser fundida de nuevo a partir de los moldes originales,
que conservaría aún la empresa que realizó la fundición del
original en 1908. Pero otros aseguran que se trata de una
réplica, de un tamaño un poco más pequeño que el original,
por lo que habría sido no sólo fundida, sino también esculpida
de nuevo. Por lo que se dirá más abajo, más fácil es suponer
que la estatua colocada en 1960 no es un vaciado de los moldes
originales, sino una réplica más o menos fiel.
En el basamento de esta réplica puede leerse en su cara posterior:
«Erigida por vez primera en 1908, entregada a los alemanes
en 1942, esta estatua ha sido reestablecida por suscripción
popular e inaugurada de nuevo el 4 de septiembre de 1960.»
y en su frente sólo el texto principal, ligeramente modificado,
del primero de los cuatro textos que, uno en cada lado, figuraban
en el basamento de la estatua primera de 1908:
«A Miguel Servet, apóstol del libre pensamiento, nacido en
Villanueva de Aragón, el 29 de septiembre de 1511 quemado
en efigie en Vienne por la Inquisición Católica el 17.VI.1553
y quemado vivo en Ginebra el 27.X.1553 por la Inquisición
de Calvino.»
Un epílogo bien curioso relacionado con esta estatua tuvo
lugar en Zaragoza en 2004. Al poco de recibir la comunidad
autónoma de Aragón las transferencias en materia de salud,
en 2002, decidieron colocar una estatua de Miguel Servet en
el Hospital de Zaragoza (inaugurado en 1955 como Residencia
Sanitaria José Antonio, desde 1971 Ciudad Sanitaria José Antonio,
desde 1984 Hospital Miguel Servet, desde 1999 Hospital Universitario
Miguel Servet). Encargaron a Manuel García Guatas que buscara
un modelo sobre el que realizar tal monumento, y este historiador
del arte siguió la pista de la estatua de Annemasse, de la
que una vez conocida su historia y la no persistencia de molde
alguno, decidieron realizar un vaciado para reproducirla en
Zaragoza. Pero por esos días se fijó casualmente en una fotografía
publicada en la Guía oficial de Zaragoza de 1922, donde en
una vista interior del Museo de Zaragoza aparecía el molde
en escayola de la estatua esculpida por Clotilde Roch. Siguiendo
la pista de tal obra se documentó que el molde original de
la escultura ya estaba en Zaragoza en 1915, que pasó en 1916
al Museo, en 1974 a la Escuela de Artes y Oficios y más tarde
a un almacén municipal, donde se encontró, olvidada pero en
perfecto estado de conservación, estando previsto que en septiembre
de 2004 esté ya realizada su fundición en bronce y colocada
en el Hospital. A la vista de la fotografía del original de
la estatua realizada por Clotilde Roch que publica Pompeyo
Gener en 1911, y de la fotografía del molde que aparece en
la Guía de Zaragoza de 1922, cabe sospechar que el molde de
Zaragoza es el verdadero original o copia directa del original
de Clotilde Roch, mientras que la estatua que desde 1960 adorna
Annemasse no es un vaciado del original, sino una réplica.
Pero doctores tiene la santa madre iglesia...
Bibliografía: Los libros citados, varios sitios de internet
convenientemente purgados, y en particular www.villanuevadesigena.com
| www.miguelservet.org | www.servetus.org

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