Calvino se equivocó con Servet, no es cristiano quemar
a nadie
Henry Babel
Decano de los pastores de la catedral de San Pedro de Ginebra.
Sucesor de Calvino y máximo representante de la corriente
reformadora del calvinismo.
Por José Luis Solanilla
25 de octubre, 2003
Heraldo de Aragón, Zaragoza
- ¿Cuál es el significado de su presencia en
los actos del aniversario de la muerte de Servet?.
- He sido invitado porque represento, dentro de la iglesia
protestante de Ginebra, el protestantismo liberal. Es como
las diferentes corrientes que hay en la Iglesia Católica.
Yo soy como un Papa que quiero liberalizar, democratizar y
modernizar mi religión. Como protestantes modernos
sentimos la ejecución de Miguel Servet.
- ¿Su presencia aquí debe considerarse como
un acto de desagravio por esa ejecución?.
- Desde luego, pero no es el primero que hacemos. Hace exactamente
cien años, en 1903, la Iglesia protestante levantó
de forma oficial un monumento a Servet, que fue pagado por
grandes hombres protestantes. Donde murió Servet se
puso una placa en la que se viene a decir algo así
como "somos los hijos reconocidos de Calvino, pero sentimos
y lamentamos el error de su siglo".
- ¿Qué representa su corriente dentro del calvinismo?.
- Dentro del protestantismo somos como la corriente del Golfo
en el Atlántico, que es agua caliente dentro del agua
fría que va a contracorriente, pero mucha gente la
apoya. Yo fundé en 1968 en Ginebra un comité
consultivo de las grandes religiones: judíos, musulmanes,
católicos, hindúes. Hacemos ceremonias ecuménicas
e interreligiosas. Presido el comité. Estoy a favor
del diálogo, no sólo con los que creen sino
también con aquellos que creen que no creen, con aquellos
que buscan.
- ¿Qué significado tiene en estos momentos
para ustedes el pensamiento de Servet?.
- Nosotros estamos de acuerdo con Servet desde el punto de
vista científico y reconocemos sus aciertos en este
terreno. También estamos de acuerdo cuando dice que
un cristiano no tiene que verse obligado a creer en los dogmas
de la Iglesia, como la Trinidad. También hay muchos
protestantes que no son trinitarios. Somos más críticos
respecto a la idea de Servet sobre el hombre. No pensamos
que un niño tenga que ser puro obligatoriamente y que
no va a cometer un pecado mortal antes de los 20 años,
como decía Servet. Él estaba en contra del bautismo
de los niños y a favor del bautismo a los 30 años,
como Jesucristo. Estamos a favor de una educación estricta
moral y ética, siguiendo la herencia de Calvino.
- ¿Y no identifican ustedes el pensamiento de Servet
con la tolerancia?.
- Sí, pero él tampoco era demasiado tolerante.
Él riñó en Toulouse, en Bolonia, en Francia.
Dijo que la Iglesia católica era una prostituta. Fue
excomulgado. Riñó con los protestantes. Fue
a París y allí dijeron que era un charlatán.
En Francia ya quisieron quemarlo. En Ginebra se encontró
con Calvino, con quien había mantenido una agria polémica.
Servet tenía razón cuando decía que el
cristianismo de Jesús no se correspondía con
el cristianismo de las iglesias y cuando decía que
la verdad religiosa tiene que ponerse de acuerdo con la verdad
científica. Pero él no tenía razón
en la manera de decir las cosas, atacaba directamente a las
iglesias, con términos demasiado violentos. Decía,
por ejemplo, que creer en la Trinidad era decir que Dios es
un perro con tres cabezas, lo que no gustó a católicos
ni a protestantes. Mucha gente se puso en su contra y decidieron
librarse de él por cualquier medio.
- Y ahí es donde actuó Calvino.
- Dijeron que Servet estaba a favor de la invasión
turca, que era el miedo que había entonces. Dentro
de ese escenario se cometió ese gran error. Reconocemos
que le debemos mucho a Calvino, pero ahí se equivocó.
Calvino no es infalible y tendría que haber comprendido
que no es cristiano quemar a alguien. Eso no está en
el Evangelio de Jesús. Nosotros hemos cambiado y eso
es lo que digo yo, por lo menos, aunque tengo algunos colegas
que no están de acuerdo conmigo.
- ¿Hay calvinistas que apoyan aún la ejecución
de Servet? .
- No se atreven a decir que están de acuerdo con que
se quemase a Servet. Son algunos calvinistas muy conservadores,
pero de estos hay pocos en Ginebra. Están sobre todo
en Holanda y quizás también en Estados Unidos.
Pero yo he venido aquí para promover el diálogo
con los españoles, para mirar hacia el futuro. Este
encuentro es útil para el futuro.
- ¿Y cuál es el futuro que nos espera? .
- Está claro que algún día la Tierra
desaparecerá. Aunque nos han garantizado que el Sol
seguirá brillando miles de millones de años,
desgraciadamente, el mayor peligro no es la naturaleza, sino
el hombre. El futuro es de algunas minorías que son
lo suficientemente despiertas para comprender que hay que
respetar la vida y la naturaleza que alimenta esa vida, que
hay que utilizar la ciencia para promover la salud y el bien.
Esas minorías existen y estoy seguro de que aquí,
en la tierra de Servet, también las hay.
- ¿Y qué pasará si desaparece la Tierra?.
- Estoy de acuerdo con los científicos que afirman
que somos polvo de estrellas. Aunque la Tierra desaparezca,
el Universo seguirá. Estoy seguro de que hay otros
mundos donde otras partículas de estrellas se han asociado
para constituir otras vidas. En cualquier caso, ahora debemos
vivir el presente.

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